¿Qué podríamos hacer conociendo el ADNe de las personas?

¿Qué podríamos hacer conociendo el ADNe de las personas?

Elías Azulay ha impartido el taller sobre el ADN emocional (ADNe), en el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja. En el acto han colaborado la Fundación Riojana para la Innovación, el grupo BioRioja y la FER.

Elías Azulay tiene el ADNe 32:32:40:32:36:28:28, al parecer es un ADN muy normalito ¡prácticamente al límite! Sin embargo, esto no le limita para ser un experto emprendedor, intuitivo, ideólogo y sobre todo, un empedernido investigador que ha desarrollado el ADNe y su funcionalidad dual (biológica y psicológica como origen del comportamiento) que ha revolucionado el mundo de los Recursos Humanos y del marketing al completar este concepto con el ADNcl y el ADNcr (Colectivo y Corporativo) que agrupa a consumidores y usuarios en base a su comportamiento estimado.

Es Licenciado y MBA en Gestión y Administración de Empresas, además de Auditor de sistemas de gestión de calidad por AENOR, Ministerio de Defensa y Ministerio de Ciencia y Tecnología y especialista en seguridad alimentaria (BRC, IFS, Global GAP, etc…). También es fundador de Jacobson, Steinberg & Goldman y sus “marcas” Jacobson Consulting, Jacobson Research y Jacobson Business Institute.

 

Además de conferenciante y profesor de la Escuela de Negocios de Cámara Valencia y de la UPV (Universidad Politécnica de Valencia) y diseñador de programas de internacionalización de empresas, Elías ha sido también tutor General del Biocampus GENOMA ESPAÑA para planes de negocio de emprendedores BIOTECH.

 

Entre las cosas que hemos aprendido en el taller destacan que no existen personas mejores o peores, simplemente más adecuadas; Según Azulay estamos frente a un nuevo inicio, en el que podemos conocer el patrón numérico que rige las emociones de cada persona, y por tanto podemos definir su ADN emocional o Persotipo, que no es otra cosa que el código individual que marca nuestro comportamiento presente y futuro. Esto supone hacer selecciones de personal en cuestión de segundos; predecir el comportamiento de las personas en la empresa, definir grupos de trabajo eficientes y compatibles; orientar a los estudiantes a enfocarse hacia actividades que correspondan a sus “orígenes”; etc…

 

No contó que su ADNe es 32:32:40:32:36:28:28. Como se puede apreciar, dicho código consta de siete cifras que corresponden a los siete registros que al combinarse, lanzan y canalizan las respuestas emocionales ante un estímulo. A través de la correcta interpretación de estos 7 dígitos podemos saber si una persona es y será honesta, protectora, generosa, analítica, organizada, agresiva, creativa, atenta, influyente, violenta, etc… En definitiva, ¡podemos saber cómo es esa persona!

 

Elías nos ha explicado como sacando un patrón de ADN Corporativo (ADNcr) podemos “encajar” los ADNe de los perfiles más apropiados para el funcionamiento de cada empresa. Esto es una revolución para el mundo de los recursos humanos, pues supone el encontrar a cada persona “ideal” para cada puesto de trabajo. Con ello las empresas se ahorraran los 6 meses de prueba de los nuevos fichajes, pues se asegurarán de haber encontrado a la persona más apropiada para el cargo.

 

Además, conocer nuestro propio Persotipo nos dará la oportunidad de mejorar aquellas cualidades que queramos potenciar para adaptarnos a una situación concreta, incluso nos hará ver de una forma realista que aptitudes nunca podremos alcanzar, pues, al parecer todo está en los genes ¡incluso lo que podemos o no mejorar de nosotros mismos!

 

Hace un tiempo que ha creado una red de búsqueda de empleo basada en el ADNe y el ADNcr llamada Redelenium, muchas empresas han empezado a usarla en sus procesos de selección.

 

Para cerrar la sesión Azulay nos habló sobre otras áreas en las que se está aplicando su técnica, por ejemplo su uso para la detección precoz del Alzheimer, el Parkinson o la Esquizofrenia, o los proyectos de inteligencia emocional en robótica que ya la están utilizando.

 

Sin duda ha sido un taller interesante, que abre un horizonte hacia una nueva forma de entender las emociones y deja una respuesta abierta a la pregunta ¿Qué podríamos hacer conociendo el ADNe de las personas?